Qué pedirle a tu perforador antes de firmar
Una perforación se contrata a ciegas: pagas por un trabajo que ocurre bajo tierra y que nadie va a poder inspeccionar después. Por eso las preguntas se hacen antes.

En casi cualquier partida de una obra puedes revisar el resultado. En una perforación no: cuando el trabajo termina, lo único visible es la superficie. Si el pilote quedó mal colado o el pozo no llegó al estrato correcto, te vas a enterar meses después, cuando ya haya estructura encima o cuando el caudal empiece a caer. Esa asimetría es la que hace que aquí las preguntas correctas valgan más que en ningún otro contrato de obra.
En corto
- Pregunta de quién es la máquina. Si es rentada, el calendario de tu obra depende de un tercero.
- Pregunta quién opera y si la perforación o el colado se subcontratan.
- Pide obra comparable con números: diámetros, profundidades y dónde. No fotos sueltas.
- Aclara por escrito qué pasa si aparece roca o si hay que ademar. Es donde se dispara el costo.
- Desconfía de un precio cerrado dado por teléfono sin ver el predio: o lleva colchón, o lleva sorpresa.
1. ¿La maquinaria es suya o rentada?
Es la pregunta que más información da en menos tiempo. Una empresa con equipo propio controla su calendario; una que renta depende de la disponibilidad de un tercero, y cuando esa disponibilidad se cae, tu obra espera. Además, quien es dueño de la máquina la conoce, la mantiene y sabe qué puede pedirle.
No es que rentar sea inaceptable. Es que tú necesitas saberlo, porque cambia el riesgo de calendario que estás asumiendo.
2. ¿Quién ejecuta la perforación y el colado?
En cimentación profunda hay dos momentos donde el trabajo se gana o se pierde: la perforación y el colado. Si el contratista subcontrata alguno de los dos, la cadena de responsabilidad se rompe justo donde más importa, y cuando algo salga mal vas a tener dos empresas señalándose entre ellas.
3. ¿Qué obra parecida ha hecho, con números?
Aquí conviene ser exigente y concreto. No sirve una carpeta de fotos ni una lista de nombres. Sirve: qué diámetros, qué profundidades, en qué ciudad y en qué tipo de terreno. Si la respuesta no incluye números, es que no hay obra o no la recuerdan, y ninguna de las dos cosas es buena señal.
Un ejemplo de cómo debería sonar una respuesta útil: pilotes de 30, 60, 80, 90 y 120 centímetros de diámetro, de 16 a 25 metros de profundidad, en obra vertical en Puerto Cancún. Con ese nivel de detalle puedes juzgar si tu obra se parece o no.
4. ¿Qué pasa si aparece roca?
En la Península esta pregunta no es hipotética. La laja aparece a pocos centímetros en buena parte del territorio, y es lo que separa una jornada normal de una jornada perdida. Necesitas saber dos cosas: si tienen la herramienta para atravesarla, y qué le pasa al precio cuando aparece.
Un contratista que se incomoda con esta pregunta es un contratista que piensa cobrártela después.
5. ¿El ademe está incluido o va aparte?
Es el otro gran factor de sobrecosto. En terreno con oquedades o material suelto, ademar deja de ser opcional, y si no quedó claro en el presupuesto, va a aparecer como extra a mitad de obra. Pregunta explícitamente: en qué supuestos se ademe, cuánto cuesta y quién decide que hace falta.
6. ¿Qué necesitan de mí para cotizar en serio?
Esta pregunta funciona al revés que las demás: lo que evalúas es lo que te piden a ti. Para una cimentación, un contratista serio va a pedir el cuadro de pilotes o, si estás en anteproyecto, el estudio de mecánica de suelos y la ubicación exacta. Para un pozo, dónde está el predio, para qué es el agua y qué caudal necesitas.
Si te dan un número sin pedirte nada, ese número no puede ser bueno. O lleva un colchón grande para cubrir lo que no saben, o va a cambiar cuando lleguen al predio.
7. ¿Cómo van a entrar al predio?
Suena menor y es de los que más obras retrasa. Maquinaria pesada necesita acceso, y hay predios de esquina estrecha, calles con cableado bajo o terreno blando donde el equipo grande simplemente no entra. Que lo hayan mirado antes de cotizar te dice que van a llegar con la máquina correcta.
8. ¿Qué me entregan al terminar?
Un pozo debería entregarse con la información de lo que se encontró al perforar: a qué profundidad apareció cada estrato, dónde se ademó, a qué profundidad quedó. Esa información es la que necesita quien vaya a instalar el equipo de bombeo, y es la que te va a servir dentro de diez años cuando haya que rehabilitarlo.
En cimentación, el registro de lo ejecutado por elemento. Si nadie va a dejar constancia de lo que pasó bajo tierra, es como si no hubiera pasado.
9. ¿Quién se hace cargo de los permisos?
Conviene despejarlo desde el principio, sin ambigüedad. En pozos de agua, el trámite de concesión ante CONAGUA lo lleva el titular del predio o su gestor, no la perforadora. Una empresa que te ofrece conseguir el permiso te está prometiendo algo que no controla.
10. ¿Cuándo pueden empezar, y de qué depende?
La respuesta útil no es una fecha suelta, sino una fecha con condiciones: de qué depende, qué máquina van a mandar y qué pasa si esa máquina sigue en otra obra. Una fecha sin condiciones es una fecha que nadie ha comprobado.
Las respuestas que deberían encenderte una alarma
- Un precio cerrado por teléfono, sin ver el predio ni pedirte datos.
- Una profundidad exacta garantizada antes de perforar. El terreno no se compromete de antemano.
- Evasivas sobre de quién es la máquina o quién opera.
- Ofrecerse a conseguir el permiso de CONAGUA.
- Obra citada sin diámetros, sin profundidades y sin ciudad.
- Que el ademe no aparezca por ningún lado en el presupuesto.
Ninguna de estas preguntas es hostil, y a un buen contratista le gusta que se las hagan: son las que le permiten explicar por qué su presupuesto no es el más barato de los tres que estás comparando.
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¿Qué debo pedirle a una empresa de perforación antes de contratarla?
Como mínimo: si la maquinaria es propia o rentada, quién ejecuta la perforación y el colado, obra comparable con diámetros y profundidades reales, qué pasa con el precio si aparece roca, si el ademe está incluido y qué información te entregan al terminar.
¿Es mala señal que no me den un precio por teléfono?
Al contrario, suele ser buena señal. Un precio serio depende de la ubicación, del terreno, del acceso y de lo que necesites. Quien da un número sin preguntar nada, o le mete un colchón grande o te lo va a corregir después.
¿Puede una perforadora garantizarme que va a encontrar agua a cierta profundidad?
No con honestidad. Se puede estimar por referencias de pozos cercanos y por experiencia en la zona, pero la profundidad final se confirma perforando. Cualquier garantía cerrada de antemano es comercial, no técnica.
¿La perforadora tramita el permiso de CONAGUA?
No debería. El trámite de concesión de aprovechamiento de aguas subterráneas lo lleva el titular del predio o su gestor. La perforadora ejecuta la obra conforme a la norma y aporta la información técnica que ese expediente necesita.
¿Por qué importa tanto si la maquinaria es propia?
Por el calendario y por el criterio. Con equipo propio, la empresa decide cuándo entra a tu obra y conoce las capacidades reales de la máquina. Con equipo rentado, tu fecha depende de un tercero que no firmó nada contigo.